Instalaciones
incluidas en el ámbito de aplicación del RD 909/2001:
Las
medidas contenidas en el Real Decreto se aplicarán a
las siguientes instalaciones que utilicen agua en su funcionamiento,
produzcan aerosoles y se encuentren ubicadas en el interior
o exterior de edificios de uso colectivo o instalaciones industriales
que puedan ser susceptibles de convertirse en focos para la
propagación de la enfermedad:
1.
Sistemas de agua caliente sanitaria: red y depósitos,
acumuladores, calderas, calentadores.
2.
Sistemas de agua fría de consumo humano: red y depósitos,
tanques, aljibes, cisternas, pozos.
2.
Torres de refrigeración.
4.
Condensadores evaporativos y equipos de enfriamiento evaporativo.
5.
Equipos de terapia respiratoria (respiradores, nebulizadores
y otros equipos que entren en contacto con las vías respiratorias).
6.
Humidificadores y humectadores.
7.
Conductos de aire acondicionado
8.
Piscinas climatizadas con movimiento.
9.
Instalaciones termales.
10.
Fuentes ornamentales.
11.
Sistemas de riego por aspersión.
12.
Sistemas de agua contra incendios.
13.
Elementos de refrigeración por aerosolización,
al aire libre.
14.
Otros aparatos que acumulen agua y puedan producir aerosoles.
Medidas
preventivas
Para
todas las instalaciones se deberá tener en cuenta lo
indicado en el artículo 7 del RD 909/2001 que indica
las medidas preventivas generales que se aplicarán tanto
en la fase de diseño como de mantenimiento y además
para las instalaciones que tienen más riesgo las instrucciones
contenidas en los anexos 3, 4 y 5 del RD en cuestión
Los
programas de mantenimiento se realizarán en todas las
instalaciones recogidas en el artículo 2 e incluirán:
1.
Elaboración de un plano de cada instalación que
contemple todos sus componentes, que se actualizará cada
vez que se realice alguna modificación.
2.
Revisión y examen de todas las partes de la instalación
para asegurar su correcto funcionamiento, estableciendo los
puntos de revisión, parámetros a medir y los procedimientos
a seguir, así como la periodicidad de cada actividad.
3.
Programa de tratamiento del agua, que asegure su calidad. Este
programa incluirá productos, dosis y procedimientos,
así como introducción de parámetros de
control físicos, químicos y biológicos,
los métodos de medición y la periodicidad de los
análisis.
4.
Programa de limpieza y desinfección de toda la instalación
para asegurar que el equipo funciona en condiciones de seguridad,
estableciendo claramente los procedimientos, productos a utilizar
y dosis, precauciones a tener en cuenta, y la periodicidad de
cada actividad.
5.
Existencia de un Registro de mantenimiento de cada instalación
que recoja todas las incidencias, actividades realizadas y resultados
obtenidos.
Para llevar a cabo el programa de mantenimiento se realizará
una adecuada distribución de competencias para su gestión
y aplicación, entre personal especializado, facilitándose
los medios para que puedan realizar su función con eficacia
y un mínimo de riesgo.
Las
condiciones específicas de mantenimiento para los sistemas
de agua sanitaria fría y caliente, las torres de refrigeración
y condensadores evaporativos y bañeras de hidromasaje,
se recogen en los anexos 3, 4 y 5.
La
utilización de agua que no proceda de una red pública
de distribución requerirá la preceptiva concesión
administrativa de aprovechamiento del recurso, emitida por la
autoridad competente en materia de gestión del dominio
público hidráulico. La concesión, en estos
casos, quedará vinculada al informe previo elaborado
por la autoridad sanitaria competente.
En
la red de agua sanitaria:
Según
lo indicado en el art. 7 del RD 909/2001:
En
la fase de diseño de las instalaciones se tendrá
en cuenta:
1.
La red interna de agua potable deberá garantizar la total
estanqueidad, aislamiento y la correcta circulación del
agua, evitando el estancamiento de la misma.
2.
La temperatura del agua en el circuito de agua fría ha
de ser inferior a 20 °C, para lo cual las tuberías
estarán suficientemente alejadas de las del agua caliente.
3.
La temperatura del agua en el circuito de agua caliente no ha
de ser inferior a 50 °C en el punto más alejado del
circuito o en la tubería de retorno al acumulador. La
instalación permitirá que el agua alcance una
temperatura de 70 °C.
4.
Se facilitará la accesibilidad de los equipos para su
limpieza, desinfección y toma de muestras
5.
Se utilizarán materiales susceptibles de ser desinfectados,
evitando aquellos que favorezcan el crecimiento de microorganismos.
En
el anexo 3 del RD 909/2001 se detallan los aspectos mínimos
que debe de recoger la revisión y la limpieza y desinfección
de los sistemas de agua, completando lo ya recogido en el artículo
7.
Plan
de Mantenimiento: Revisión
La
revisión de una instalación comprobará
su correcto funcionamiento y su buen estado de conservación
y limpieza.
La
revisión general del funcionamiento de la instalación,
incluyendo todos los elementos, se realizará una vez
al año, reparando o sustituyendo aquellos elementos defectuosos.
La
revisión del estado general de conservación y
limpieza de la instalación se realizará trimestralmente
en los depósitos acumuladores y mensualmente en los puntos
terminales de la red, duchas y grifos. Cuando se detecte la
presencia de suciedad, incrustaciones o sedimentos se procederá
a su limpieza.
Se
abrirán los grifos y duchas de habitaciones no ocupadas
semanalmente, dejando correr el agua unos minutos.
Se
comprobará la temperatura del agua con la siguiente periodicidad:
1.
Mensualmente en el depósito de agua fría de consumo
humano y en una muestra representativa de duchas y grifos (muestra
rotatoria a lo largo del año), no debiendo superar los
20 °C.
2.
Diariamente en el depósito de agua caliente, no debiendo
ser inferior a 60 °C.
3.
Mensualmente en una muestra representativa de grifos (muestra
rotatoria), incluyendo los más cercanos y los más
alejados de los acumuladores, no debiendo ser inferior a 50
°C.
4.
Anualmente la temperatura deberá ser comprobada en todos
los grifos y duchas.
b.
Limpieza y desinfección
Se
tendrá en cuenta que una desinfección no será
efectiva si no va acompañada de una limpieza exhaustiva.
La
limpieza y desinfección se realizará al menos
una vez al año en la instalación completa, y además
en los siguientes supuestos: Cuando se ponga en marcha la instalación
por primera vez, tras una parada superior a un mes, tras una
reparación o modificación estructural, cuando
una revisión general así lo aconseje y cuando
así lo determine la autoridad sanitaria.
El
procedimiento a seguir en el caso de la desinfección
con cloro será el siguiente:
1.
Clorar con 20-30 ppm de cloro residual libre, a una temperatura
no superior a 30 °C y un pH de 7-8, haciendo llegar a los
puntos terminales de la red 1-2 ppm, y mantener durante dos
horas.
2. Neutralizar la cantidad de cloro residual libre y vaciar.
3. Limpiar a fondo las paredes de los depósitos con un
cepillo duro, realizar las reparaciones necesarias y aclarar
con agua limpia.
4. Volver a llenar con agua y añadir la cantidad de cloro
necesaria para su funcionamiento habitual (0,2-0,8 ppm de cloro
residual libre).
Los
elementos desmontables, como grifos y duchas, se limpiarán
a fondo con un cepillo duro y se sumergirán en una solución
que contenga 20 ppm de cloro residual libre, durante treinta
minutos, aclarando posteriormente con abundante agua fría.
Los elementos difíciles de desmontar o sumergir se cubrirán
con un paño limpio impregnado en la misma solución
durante el mismo tiempo.
El
procedimiento a seguir en el caso de la desinfección
térmica será el siguiente:
1.
Elevar la temperatura del agua del depósito hasta 70
°C, dejando correr el agua para que en los puntos terminales
de la red se alcance una temperatura de 60 °C, y mantener
durante dos horas.
2. Vaciar el sistema, limpiar a fondo las paredes de los depósitos,
realizar las reparaciones necesarias y aclarar con agua limpia.
3. Volver a llenar para su funcionamiento habitual.
C.
Limpieza y desinfección en caso de brote de legionelosis
En
caso de brote de legionelosis se realizará una desinfección
de choque de toda la red, incluyendo el sistema de distribución
de agua caliente sanitaria, siguiendo el siguiente procedimiento,
en el caso de una desinfección con cloro:
1.
Clorar con 15 ppm de cloro residual libre, manteniendo el agua
por encima de 30 °C y a un pH de 7-8, y mantener durante
veinticuatro horas (alternativamente se podrán utilizar
cantidades de 20 ó 30 ppm de cloro residual libre, durante
tres o dos horas, respectivamente).
2. Neutralizar, vaciar, limpiar a fondo los depósitos,
reparar las partes dañadas y llenar con agua limpia.
3.
Volver a clorar con 4-5 ppm de cloro residual libre y mantener
durante doce horas. Esta cloración debería hacerse
secuencialmente, es decir, distribuyendo el desinfectante de
manera ordenada desde el principio hasta el final de la red.
Es preciso confirmar la distribución del cloro en toda
la red.
6.
Neutralizar, vaciar y volver a llenar con agua limpia.
La
limpieza y desinfección de todas las partes desmontables
y difíciles de desmontar se realizará como se
indicó en el apartado B de este anexo.
Es
necesario renovar todos aquellos elementos de la red en los
que se observe alguna anomalía, en especial aquellos
que estén afectados por la corrosión o la incrustación.
El
procedimiento a seguir en el caso de la desinfección
térmica será el siguiente: elevación de
la temperatura del agua caliente a 70 °C o más en
el acumulador, dejando correr el agua por todos los grifos un
mínimo de treinta minutos y comprobando su temperatura,
que no deberá ser inferior a 60 °C. Mantener durante
doce horas.
Tras
la aplicación de una desinfección de choque, la
instalación se mantendrá con un tratamiento continuado
que consistirá en: mantener 1-2 ppm de cloro residual
libre de forma constante en los puntos finales de la red, comprobando
en los mismos el nivel de cloro para el sistema de agua fría
de consumo humano, y mantener la temperatura entre 55 °C
y 60 °C en todos los finales de red, comprobando en los
mismos la temperatura para el sistema de agua caliente sanitaria.
Todas
estas actividades se realizarán por personal suficientemente
entrenado, con todas las medidas de seguridad necesarias, avisando
a los usuarios para evitar posibles accidentes.
Estas
actividades quedarán reflejadas en el Registro de mantenimiento.
Posteriormente
se continuará con las medidas de mantenimiento habituales.
En
las torres de refrigeración y condensadores evaporativos:
Según
lo indicado en el art. 2 del RD 909/2001:
Los
titulares de torres de refrigeración y condensadores
evaporativos están obligados a notificar a la Administración
sanitaria competente, en el plazo de un mes desde su puesta
en funcionamiento, el número y características
técnicas de las mismas, así como las modificaciones
que afecten al sistema, mediante el documento que se recoge
en el anexo 1.
Según
lo indicado en el art. 7 del RD 909/2001:
En
la fase de diseño de las instalaciones se tendrá
en cuenta:
1.
Estarán ubicados de manera que se reduzca al mínimo
el riesgo de exposición de las personas a los aerosoles.
A este efecto se deberán ubicar en lugares alejados de
las personas, protegiendo tomas de aire acondicionado y ventanas.
2.
Los materiales han de resistir la acción agresiva del
agua y del cloro u otros desinfectantes, con el fin de evitar
los fenómenos de corrosión. Se evitarán
los materiales que favorecen el desarrollo de bacterias y hongos
como el cuero, madera, fibrocemento, hormigón o los derivados
de celulosa.
3.
El diseño del sistema deberá hacerse de manera
que todos los equipos y aparatos sean fácilmente accesibles
para su inspección, limpieza, desinfección y toma
de muestras.
Se
detallan a continuación los aspectos mínimos que
deben recoger la revisión y la limpieza y desinfección
de este tipo de instalaciones, completando lo ya recogido en
el artículo 7 del presente Real Decreto.
A.
Revisión
La
revisión de todas las partes de una instalación
comprobará su correcto funcionamiento y su buen estado
de conservación y limpieza.
La
revisión de todas las partes de una instalación
para comprobar su buen funcionamiento se realizará con
la siguiente periodicidad: anualmente el condensador y el separador
de gotas, semestralmente el relleno y mensualmente la bandeja.
Se
revisará el estado de conservación y limpieza
general, con el fin de detectar la presencia de sedimentos,
incrustaciones, productos de la corrosión, lodos y cualquier
otra circunstancia que altere o pueda alterar el buen funcionamiento
de la instalación.
Si
se detecta algún componente deteriorado, se procederá
a su reparación sustitución.
Se
revisará también la calidad físico-química
y microbiológica del agua del sistema, determinando mensualmente
los siguientes parámetros: temperatura, pH, conductividad,
sólidos totales en disolución, turbidez, sólidos
en suspensión, nivel de cloro o biocida utilizado, productos
de corrosión, así como contaminación microbiológica.
Se incluirán, si fueran necesarios, otros parámetros
que se consideren útiles en la determinación de
la calidad del agua o de la efectividad del programa de mantenimiento
o de tratamiento del agua.
Cuando
se detecten cambios en la calidad fisicoquímica o microbiológica
del agua, se procederá a aplicar las medidas correctivas
necesarias para recuperar las condiciones del sistema.
B.
Limpieza y desinfección
Se
tendrá en cuenta que una desinfección no será
efectiva si no va acompañada de una limpieza exhaustiva.
La
limpieza y desinfección del sistema completo se realizará,
al menos, dos veces al año, preferiblemente al comienzo
de la primavera y el otoño, cuando las instalaciones
sean de funcionamiento no estacional y además en las
siguientes circunstancias: cuando se ponga en marcha la instalación
por primera vez, tras una parada superior a un mes, tras una
reparación o modificación estructural, cuando
una revisión general así lo aconseje y cuando
lo determine la autoridad sanitaria.
El
procedimiento de limpieza y desinfección general para
equipos que pueden cesar en su actividad, y en caso de utilizar
cloro, será el siguiente:
1.
Cloración del agua del sistema, al menos 5 ppm de cloro
residual libre y adicción de biodispersantes capaces
de actuar sobre la biocapa y anticorrosivos compatibles con
el cloro y el biodispersante, en cantidad adecuada, manteniendo
un pH entre 7 y 8.
2. Recircular el sistema durante tres horas, con los ventiladores
desconectados y cuando sea posible las aberturas cerradas para
evitar la salida de aerosoles. Se medirá el nivel de
cloro residual libre al menos cada hora reponiendo la cantidad
perdida.
3. Neutralizar el cloro, vaciar el sistema y aclarar con agua
a presión.
4. Realizar las operaciones de mantenimiento mecánico
del equipo y reparar las averías detectadas.
5. Limpiar a fondo las superficies del equipo con detergentes
y agua a presión y aclarar.
6. Introducir en el flujo de agua la cantidad de cloro suficiente
para alcanzar 15 ppm de cloro residual libre, añadiendo
anticorrosivos compatibles y en cantidad adecuada.
7. Recircular el sistema, con los ventiladores desconectados
durante dos horas, midiendo cada treinta minutos los niveles
de cloro residual libre y reponiendo la cantidad perdida.
8. Neutralizar el cloro nuevamente, vaciar y aclarar.
9. Llenar de agua y añadir el desinfectante de mantenimiento.
Cuando este desinfectante sea cloro, se mantendrán unos
niveles de cloro residual libre de 2 ppm mediante un dispositivo
en continuo, añadiendo anticorrosivo, compatible con
el cloro, en cantidad adecuada.
Las
piezas desmontables serán limpiadas a fondo sumergidas
en una solución que contenga 15 ppm de cloro residual
libre, durante veinte minutos, aclarando posteriormente con
abundante agua fría.
Los
elementos difíciles de desmontar o de difícil
acceso se pulverizarán con la misma solución durante
el mismo tiempo. En caso de equipos, que por sus dimensiones
o diseño no admitan la pulverización, la limpieza
y desinfección se realizará mediante nebulización
eléctrica, utilizando un desinfectante adecuado para
este fin (la nebulización eléctrica no se puede
realizar con cloro).
La
limpieza y desinfección, tanto del relleno como de la
balsa y resto de componentes, de torres de refrigeración
industriales de tiro inducido y flujo de aire cruzado o en contracorriente,
sin posibilidad de parada, se realizará al menos dos
veces al año, preferiblemente en primavera y otoño,
según el siguiente procedimiento:
1.
Ajustar el pH entre 7 y 8, para mejorar la acción del
ácido hipocloroso (HClO).
2. Añadir hipoclorito sódico (Na ClO) en cantidad
suficiente para mantener en el agua de la balsa una concentración
máxima residual de cloro libre residual de 5 ppm.
3. Añadir la cantidad adecuada de biodispersante para
que actúe sobre la biocapa y permita el ataque del cloro
en su interior, así como un inhibidor de la corrosión,
específico para cada sistema.
4. Recircular por espacio de cuatro horas manteniendo los niveles
de cloro residual libre. Se realizarán determinaciones
del mismo cada hora, para asegurar el contenido de cloro residual
previsto.
5. Una vez finalizada la operación de limpieza, se renovará
la totalidad del agua del circuito abriendo la purga al máximo
posible y manteniendo el nivel de la balsa.
6. Normalización de las condiciones de operación,
durante este período con el fin de eliminar la biocapa
que pudiera permanecer en los intercambiadores y zonas muertas
o de baja velocidad del circuito, se mantendrá una concentración
de cloro residual libre entre 1-2 ppm y la cantidad adecuada
de biodispersante, durante veinticuatro horas.
C.
Limpieza y desinfección en caso de brote de legionelosis
1.
Clorar el agua del sistema hasta conseguir al menos 20 ppm de
cloro libre residual y añadir biodispersantes y anticorrosivos
compatibles, en cantidad adecuada, manteniendo los ventiladores
desconectados y, cuando sea posible, las aberturas cerradas
para evitar la salida de aerosoles.
2. Mantener este nivel de cloro durante tres horas, comprobando
este cada hora y reponiendo la cantidad perdida, mientras está
recirculando agua a través del sistema.
3. Neutralizar el cloro y proceder a la recirculación
del agua de igual forma que en el punto anterior.
4. Vaciar el sistema y aclarar con agua a presión.
5. Realizar las operaciones de mantenimiento mecánico
del equipo y reparar las averías detectadas.
6. Limpiar a fondo las superficies del sistema con detergentes
y agua a presión, y aclarar.
7. Introducir en el flujo de agua cantidad de cloro suficiente
para alcanzar 20 ppm de cloro residual libre, añadiendo
anticorrosivos compatibles con el cloro, en cantidad adecuada.
Se mantendrá durante dos horas, comprobando el nivel
de cloro residual libre cada treinta minutos, reponiendo la
cantidad perdida. Se recirculará el agua por todo el
sistema, manteniendo los ventiladores desconectados y las aberturas
tapadas.
8. Neutralizar el cloro y recircular de igual forma que en el
punto anterior
9. Vaciar el sistema, aclarar y añadir el desinfectante
de mantenimiento. Cuando este desinfectante sea cloro, mantener
un nivel de cloro residual libre de 2 ppm mediante un dispositivo
en continuo, añadiendo el anticorrosivo, compatible,
en cantidad adecuada.
Las
piezas desmontables serán limpiadas a fondo y desinfectadas
por inmersión en una solución de agua que contenga
20 ppm de cloro residual libre, durante al menos veinte minutos.
Las piezas no desmontables o de difícil acceso se limpiarán
y desinfectarán pulverizándolas con la misma solución
durante el mismo tiempo. En caso de equipos, que por sus dimensiones
o diseño no admitan la pulverización, la limpieza
y desinfección se realizará mediante nebulización
eléctrica, utilizando un desinfectante adecuado.
Todas estas actividades se realizarán por personal suficientemente
entrenado, con todas las medidas de seguridad necesarias, avisando
a los usuarios para evitar posibles accidentes.
Estas actividades quedarán reflejadas en el Registro
de mantenimiento.
Posteriormente se continuará con las medidas de mantenimiento
habituales.
Mantenimiento de bañeras de hidromasaje
y piscinas climatizadas con movimiento de agua de uso colectivo.
Las bañeras de hidromasaje son estructuras artificiales
que contienen agua y están diseñadas para dirigir
hacia el cuerpo humano agua mezclada con aire o agua a presión.
A.
Revisión
Se
revisarán los elementos de la bañera, especialmente
los conductos y los filtros.
En todo momento se debe mantener en el agua un nivel adecuado
de desinfectante residual, por lo que se recomienda la dosificación
automática. Además hay que mantener un nivel residual
de desinfectante.
Para establecer la periodicidad de limpieza de los filtros deben
utilizarse medidores de bajada de presión, teniendo en
cuenta el caudal hidráulico y el tamaño de filtro.
Los niveles recomendados son los siguientes:
1. Cloro Residual Libre máximo 1,5 ppm
2. Bromo Residual Libre máximo de 3 a 5 ppm. (Recomendado
en agua templada).
B.
Limpieza y desinfección
Se
realizará una limpieza de forma exahustiva con desinfección
posterior.
1. Las bañeras de hidromasaje recién instaladas
se mantendrán durante veinticuatro horas con agua que
contenga 100 ppm de cloro.
2. Al menos una vez por mes debe de vaciarse y desinfectarse
con un producto clorado.
3. Al finalizar el uso diario, debe de realizarse un tratamiento
de choque con 10 ppm de cloro o bromo durante un mínimo
de cuatro horas.
4. Una vez a la semana debe cepillarse y limpiarse el revestimiento
del vaso.
5. En los balnearios el agua puede ser clorada o sometida a
tratamiento con ozono, ionización mecánica o rayos
ultravioleta.
Es importante diferenciar las bañeras de llenado y vaciado
de las que tienen recirculación. En las primeras la limpieza
del agua se mantiene por el vaciado y renovación completa
del agua después de cada uso. En las segundas, la limpieza
del agua se mantiene por circulación a través
de filtros y desinfección.
1. En las bañeras de llenado y vaciado:
1. Si el agua procede de la red y está clorada, no se
somete a ningún tratamiento.
2. Si la procedencia del agua es de pozo, se deberá clorar,
situando un depósito intermedio para que el cloro se
mantenga un mínimo de treinta minutos en contacto con
el agua y no se vierta directamente al público.
3. Después de cada uso, el baño se debe de vaciar
completamente, limpiar y desinfectar cepillando las paredes
y el fondo, y volver a llenar.
2. En las bañeras con recirculación y sin filtración:
Se debe de renovar el agua de forma continua, se recomienda
3 m3/hora por cada 20 usuarios durante esa hora.
4. En las bañeras con recirculación y filtración:
1.
La bomba de recirculación y los filtros deben de estar
dimensionados para garantizar un tiempo de recirculación
máximo de treinta minutos (el equipo debe de ser capaz
de recuperar una turbidez de 0.5 UNF al menos una vez durante
las cuatro horas siguientes al momento de máxima afluencia).
2. La velocidad máxima recomendada para filtros de arena
es de 36.7 m3/m2/hora.