La durabilidad natural se define como la resistencia intrínseca de la madera frente degradaciones que pueden producir los agentes destructores de la madera. Dentro del tejido leñoso pueden diferenciarse dos zonas: el duramen, en el interior del tronco, y la albura, en el exterior. La formación del duramen se caracteriza por modificaciones anatómicas y químicas. Las modificaciones anatómicas, tanto en las frondosas como en las coníferas, se traducen en una obturación total o parcial de los tejidos encargados de transportar la savia. Las modificaciones químicas tienen lugar al impregnarse las células con otros productos naturales producidos por el árbol (resinas, aceites, taninos, gomas, sustancias solubles, hidratos de carbono polisacáridos, alcaloides, etc) que al oxidarse le suelen dar un característico color oscuro, que se suele apreciar con más claridad en algunas coníferas.
La duraminización protege a la madera contra los ataques de los hongos e insectos xilófagos, por el taponamiento e impregnación de los tejidos de la madera con sustancias de valor antiséptico. La madera de duramen no sólo es más oscura (en la mayoría de las especies), sino que también es más densa y resistente a los ataques de origen biológico; mientras que la madera de albura suele ser más clara, generalmente de color blanco amarillenta, más porosa y blanda. Desde el punto de vista de los tratamientos, la albura suele ser más fácil de tratar y de trabajar en la mayor parte de los procesos de elaboración y desintegración mecánica.
Esta información se recoge en documentos normativos europeos, cuyas dos normas principales son:
- La UNE EN 350-1 “Durabilidad de la madera y de los materiales derivados de la madera. Durabilidad natural de la madera maciza. Parte 1: Guía para los principios de ensayo y clasificación de la durabilidad natural de la madera”,
- La UNE EN 350-2 “Durabilidad de la madera y de los materiales derivados de la madera. Durabilidad natural de la madera maciza. Parte 2: Guía de la durabilidad natural y de la impregnabilidad de especies de madera seleccionadas por su importancia en Europa”.
La impregnabilidad de una especie evalúa la capacidad que presenta para que un líquido (por ejemplo un protector) pueda entrar en su interior. En todos los sistemas de tratamiento, con la excepción del de difusión que utiliza como vehículo el agua que contiene la madera, la cantidad de producto que entra en la pieza está muy relacionada con su estructura anatómica (la dimensión, la forma y el número de células por unidad de volumen; y la habilidad de las mismas para transportar líquidos). En general la madera de albura se impregna con más facilidad independientemente del comportamiento que tenga su madera de duramen; aunque existen casos puntuales en los que es muy difícil impregnar la madera de albura.
PROTECCIÓN DE LA MADERA CONTRA ORGANISMOS XILÓFAGOS
Una vez elegida la especie de madera y conocidas sus propiedades de durabilidad natural e
impregnabilidad, la protección preventiva de la madera engloba tanto a la protección química como a la correcta instalación del elemento de madera. Dependiendo del lugar de aplicación y de la especie de madera que elijamos, cada una de ellas tendrá más o menos peso. En algunos caso unas medidas de tipo constructivo adecuadas serán suficientes, en otros casos será necesario complementarlas con la incorporación de productos químicos.
La protección química se enfoca a introducir la cantidad de producto protector necesaria en función de las degradaciones o riesgos a que pueda estar sometida (clases de riesgo). Mientras que las medidas constructivas o los detalles constructivos tratan de aminorar o de eliminar las posibles degradaciones que pueden alterar a la madera, por lo general no son efectivas contra los insectos xilófagos, pero tienen una gran influencia beneficiosa contra los hongos xilófagos, las termitas y la acción de las inclemencias atmosféricas.
Los aspectos más importantes que integran la protección preventiva son los siguientes:
- Clases de riesgo.
- Revisión de las medidas constructivas.
- Productos protectores
- Métodos de tratamiento.
- Elección del tipo de protección.
- Duración del tratamiento
- Certificado de calidad de la madera tratada.
- Normalización
- Sellos de Calidad
-Legislación
CLASES DE RIESGO
Las clases de riesgo intentan valorar el riesgo de ataque del elemento de madera por los agentes xilófagos en función del lugar donde se va a instalar. Dependen principalmente del grado de humedad que puede alcanzar la madera durante su vida de servicio (inferior al 18%, ocasionalmente superior al 20%, frecuentemente superior al 20% y permanentemente superior al 20%). Las clasificaciones no son siempre perfectas y debido a la cantidad de utilizaciones que puede tener la madera, existirán situaciones que se solapen varias clases de riesgo.
Las clases de riesgo que se definen a continuación, están armonizadas con las clases de servicio definidas en el Eurocódigo 5 y se desdoblan para elementos de madera maciza y para los tableros derivados de la madera.
(Se adjunta tabla resumen de las clases de riesgo)
REVISIÓN DE LAS MEDIDAS CONSTRUCTIVAS
Estas medidas de tipo constructivo están enfocadas a evitar un aumento perjudicial del contenido de humedad de la madera y a evitar la acción directa del sol y de la lluvia. La primera consideración que se debe tener en cuenta cuando se utilice madera en la construcción es que su contenido de humedad sea el correspondiente al de su lugar de aplicación. Como regla general la madera debe permanecer con el contenido de humedad adecuado y estar ventilada. Además hay que tener siempre presente que si su contenido de humedad es superior al 20-22%, existe la posibilidad de un ataque por hongos de pudrición y/o de termitas.
Estas medidas hacen referencia a las eliminaciones de humedades procedentes de precipitaciones atmosféricas (cubiertas - aleros - carpintería exterior), de los materiales colindantes (piezas de madera próximas o en contacto con el suelo o muros), y de la formación de condensaciones aportes accidentales de humedad (fugas, filtraciones, goteras etc). El objetivo general es la eliminación de todas las fuentes de humedad no controladas, incluso aquellas que se encuentran alejadas de la madera afectada, ya que algunos agentes xilófagos pueden transportarla.
Las posibles medidas se enfocan a resolver adecuadamente las siguientes acciones:
- Precipitaciones atmosféricas:
- Revisión de cubiertas y aleros.
- Carpintería exterior de madera:
-Recubrimientos
-Suelos
- Ventanas
- Balcones
- Puertas
- Paso de humedad de los materiales colindantes:
- A través del suelo
- A través del muro (apoyo de vigas).
- Formación de condensaciones
-Aportes accidentales de humedad (fugas, filtraciones, goteras, etc.).
-Saneamiento y disposiciones constructivas en la lucha contra las termitas.
PRODUCTOS PROTECTORES
Los protectores de la madera están compuestos por materias activas, productos fijadores y solventes. Las materias o los principios activos tienen propiedades insecticidas o fungidas y se
fijan en la madera por medio de los productos fijadores, ambos productos se introducen en el
interior de la madera a través del solvente que actúa como vehículo.
Sus principales características son las siguientes:
- Registro del producto en el Ministerio de Sanidad que especifica sus aplicaciones y los posibles riesgos derivados de una incorrecta manipulación o la forma de manipularlos para evitar esos riesgos.
- Efectividad frente al agente degradador, que queda definida en las correspondientes normas de ensayo y de especificaciones, y ha de estar refrendada por el correspondiente informe de ensayo emitido por laboratorios evaluados. Se especifica la cantidad de producto necesaria y el método de tratamiento.
- Permanencia del producto.
(Los productos deben proteger la madera durante un cierto tiempo, hay que tener en cuenta que existen productos que comunican una protección temporal de la madera, como por ejemplo los que evitan el azulado de la madera y otros que comunican una protección de mayor duración como es el caso de los solventes orgánicos aplicados en procesos de impregnación en profundidad y las sales hidrosolubles aplicadas con tratamientos de vacío – presión).
Debido a la gran cantidad de variables que intervienen o definen un producto protector como pueden ser su composición, forma de presentación (líquida, polvo, pasta, cartuchos, gas, etc.),
campo de aplicación, efectividad, métodos de tratamientos, manipulación, compatibilidades con
otros productos, etc.; el fabricante debe aportar la máxima información sobre dicho producto
avalada con los correspondientes informes.
Los productos protectores se pueden clasificar en función de su composición química
(principios activos, solventes y productos fijadores) en los siguientes:
-Protectores hidrosolubles (sus principios activos son sales minerales, que se disuelven en una solución acuosa a una concentración determinada)
-Protectores en disolvente orgánico (sus principios activos son compuestos orgánicos de síntesis, a los que se añaden resinas, que van disueltos en disolventes orgánicos)
-Protectores hidrodispersables (sus principios activos son compuestos orgánicos de síntesis no solubles en agua a los que se añade un emulgente para producir una buena dispersión en agua)
-Protectores mixtos (sus principios activos son mezclas sales minerales con productos de síntesis que se disuelven en agua).
-Protectores orgánicos naturales (normalmente hacen referencia a las creosotas).
MÉTODO DE TRATAMIENTO
El método de tratamiento es el procedimiento por el que se aplica un protector a la madera. Su
objetivo es conseguir introducir la cantidad definida de producto en un volumen de madera determinado y que este alcance la penetración especificada.
Se pueden distinguir dos formas o procedimientos para tratar la madera. La primera se podría
denominar pasiva, ya que se basa en la capacidad natural de la madera para recibir o absorber
el protector, la cantidad de producto absorbida es irregular y no controlable; incluiría al pincelado, la pulverización y la inmersión breve. La segunda se podría denominar activa, ya que se basa en métodos artificiales (técnicas de vacío-presión), la cantidad de producto absorbida por la madera se puede controlar con mayor precisión e incluiría a todos los métodos que utilizan el autoclave y mecanismos de presión previa.
Relación de métodos de tratamiento – penetración
-Pincelado: se consigue una protección superficial contra la acción de agentes bióticos y contra la fotodegradación.
-Pulverización: se consigue una protección superficial contra la acción de agentes bióticos y contra la fotodegradación. La pulverización es más eficaz que el pincelado.
-Inmersión breve (período de tiempo entre algunos 10 segundos y 10 minutos). Se consigue una protección superficial contra la acción de agentes bióticos y contra la fotodegradación.
-Inmersión prolongada (período de tiempo superior a 10 minutos). Se consigue una protección media contra la acción de agentes bióticos.
-Tratamientos de presión previa. Mediante la aplicación con mecanismos de presión previa y válvulas de retención, se consigue forzar la penetración del producto en el interior de la madera, logrando una protección profunda contra la acción de agentes bióticos.
-Tratamientos por Autoclave (cilindro metálico cerrado en el que se introduce la madera y el protector de la madera). Los procesos mas utilizados son:
-Tratamientos de doble vacío: su objetivo es proteger perimetralmente la pared celular de la madera, mediante el doble proceso de vació, en el que la célula de la madera absorbe el protector en un tiempo alto de retención. En función del tipo de autoclave estos se clasifican en:
-Sistema de doble vacío – inmersión
-Sistema de doble vacío – pulverización
-Tratamientos con vacío – presión. Mediante la aplicación de vacío, extraemos el aire de la madera, y mediante la aplicación de presión, conseguimos forzar la entrada del producto en el interior de la madera logrando una protección profunda contra la acción de agentes bióticos. En función de los vacíos y presiones que se realicen y de sus tiempos de aplicación se clasifican en:
-Sistema de célula llena: su objetivo es conseguir la máxima retención del protector en la madera tratada.
-Sistema de célula vacía: su objetivo es conseguir que el producto protector penetre profundamente en la madera.
-Madera termo tratada: la madera se somete a unas determinadas temperaturas (alrededor de los 200º C) durante un cierto periodo de tiempo.
ELECCIÓN DEL TIPO DE PROTECCIÓN
El tipo de protección a elegir dependerá de la clase de riesgo en la que se encuentre el elemento de madera y de su durabilidad natural. La elección del tipo de protección puede tener dos enfoques. El primero se basa en las especificaciones de las nuevas normativas europeas y el segundo en aspectos más prácticos y sencillos extraídos de la experiencia. Ambos enfoques
llegan a las mismas conclusiones.
Enfoque de las normas europeas (Norma de referencia: UNE EN 351-1)
(Se adjunta tabla. Clases de riesgo. Penetración (P) y Retención (R) del producto protector en la madera.)
OTRAS ALTERNATIVAS PARA EL CONTROL DE TERMITAS
En el caso de las termitas subterráneas, se pueden utilizar métodos de control bio-químico, que se aplican y actúan de manera distinta a los preservantes de la madera. Son los conocidos sistemas de cebos termiticidas de acción lenta. Mediante la utilización de cebos alimenticios, impregnados con soluciones químicas, generalmente IGR (reguladores de crecimiento), se logra el control de la colonia hasta su eliminación.
Son procesos largos, de una duración media de tres a cinco años, que exigen establecer protocolos de actuación periódicos. Para conseguir el objetivo, es importante desarrollar una correcta actuación, en el que es necesario conocer el comportamiento biológico de la termita, y elhábitat donde actúan
Josep Sellas
Consultor Medioambiental
Responsable Nacional División Patologías de la Madera de QUÍMICA DE MUNGUÍA, S. A.